Mi Sistema Cognitivo

Mi sistema cognitivo, una de mis primeras alertas acompañado de otros síntomas.

En mi cabeza comencé a generar, o degenerar, diferentes procesos mentales que no eran acordes a mi edad ni a mi desarrollo cerebral. No sabría decirte cuándo lo empecé a notar, siempre pensamos que el “¿Dónde he dejado las llaves?” es algo que nos puede pasar a cualquiera, así como el “¿He cerrado la puerta del coche?”. Me resulta difícil saber cuál es la línea que separa lo normal de lo anormal. Tampoco tenía ni idea de qué era y qué relación tenía el sistema cognitivo.

Sí te puedo hablar de mi presente, que es donde me encuentro ahora mismo. Tengo experiencias que realmente me han hecho sentirme muy mal, especialmente, cuando afecta a segundas y terceras personas.

La percepción de la vida, de las cosas, de los actos, de las obligaciones, la tenía (ahora puedo hablar en pasado) totalmente desvariada. Estaba ciega ante la realidad, lo que generó en mi maneras de proceder que no son correctas y pensamientos negativos que me martirizaban. Menos mal que tenía una muy suave “vocecilla” que me ayudaba en mi mente, que me decía que no debía hacer o pensar esto o aquello.

La atención y concentración me ha frustrado mucho. ¡No soy capaz de leerme una página sin tener que releer y/o sin despistarme! Mi cabeza no gestiona la información como antes. Desordeno todas las frases, lo que provoca que no recuerde el último párrafo. Vamos, que de una historia, puedo sacar 1000 🙂 Esto también me pasa hablando, pierdo el hilo de mi propia conversación, incluso olvido el tema del que estoy tratando con más frecuencia de lo normal.

Mi memoria es nefasta. También podría ser peor, tengo que ser positiva. Me olvido de ir a recoger a mis hijos al colegio o de mis citas médicas, incluso con alarmas y avisos de mi marido con minutos de anterioridad. Puedo ir en el coche hacia un sitio y olvidar dónde voy, con lo que doy media vuelta y… a casa, que es el camino que recuerdo, aunque con cierta dificultad. Cuando me entero de dónde debería estar, te puedes imaginar, pienso desde que soy una mala madre a que no me van a tomar en serio los médicos. En mi trabajo, con clientes, la verdad es que de momento lo he podido controlar, estoy muy contenta 🙂 Te voy a contar mi última experiencia con la memoria, es muy bonita:

“Se me olvidó el libro de mis clases de alemán, no sabía dónde, pero lo más lógico era que estuviera en el aula. El sábado siguiente, acudí a mis clases en el Goethe sin él y lo busqué en el centro desesperadamente sin éxito. La persona de recepción lo buscó por todas partes y me dijo que imposible que estuviera allí. Salí en la pausa a la calle y me senté en un bordillo, pensé en todo el recorrido que hice y la única opción era que lo hubiera dejado en el metro. ¿Habrá objetos perdidos en el metro? Era como buscar una aguja en un pajar, con lo que decidí que compraría otro con tristeza, tenía todos mis apuntes en esas páginas. Al regresar a clase, se acercó el señor de recepción y me dijo: “Perdona, ¿De que curso era tu libro? ¿No tenías puesto el nombre? ¿Cómo se titulaba? ¿Como era la portada?, yo me partía de risa, no fui capaz de responder ni una pregunta, ¡No me acuerdo!. Por arte de magia, el señor sacó de un cajón mi libro y me dijo que un chico lo había traído del metro. Alucinada me quedé… ¿Cómo es posible que supiera que era de ese centro? ¿De verdad una persona se ha molestado en traer un libro sin nombre a un punto de Madrid? Había pasado una semana… Ains, es que todavía existe gente buena en el mundo. Los ángeles me acompañan. Gracias, gracias y gracias chico desconocido. Me encantaría invitarte a un café, sería lo menos que puedo hacer. Es posible que algún día la vida te ponga de nuevo en mi camino.”

Soy una chica resolutiva. Cuando hay que resolver un problema o una urgencia, suelo actuar con rapidez. Ahora que, con temas de cálculos, redactar documentos con agilidad, o recordar calles cuando voy conduciendo, o cuando tengo un problema en el trabajo, tengo que pararme, pensar y respirar. Aun así, tengo ganas de ponerme a llorar, a pesar de ser situaciones sencillas que antes ni siquiera serían un problema, en la actualidad, me atoro, no puedo seguir… esto es horrible.

Mi consciencia no me reconoce. No te puedo decir que a mis actos y/o reflexiones únicamente, sino a mi auto pisoteo. Cuanto hago algo, rebota en mi cabeza por días: “Estará bien, estará mal, y si lo hubiera hecho así, asa…”. Durante el día hago muchas cosas y gasto mucha energía en pensar una y otra vez lo mismo de cada movimiento, me colapsa.

Intento mantener mi mente en movimiento, tanto en aplicaciones recomendadas para la Esclerosis Múltiple, como en cursos, lectura y cálculos. Esto no quiere decir que lo haga bien, ni mucho menos, voy a niveles más bajos de mis conocimientos, y en clase mis compañeros siempre comentan ese… ¿Por qué lo sabes todo? Y a la hora de la verdad, vamos en el exámen, no soy capaz de escribir ni una sola palabra, me bloqueo y todo mi aprendizaje y mis conocimientos, se van al garete. Mis jóvenes compañeros no dan crédito de qué me pasa.

Hubo un momento en el que pensé que me estaba olvidando de hablar. Estoy borrando prácticamente los idiomas de mi cabeza, pero no sólo el inglés y lo poco que sé de alemán, sino el español. Mi lenguaje no es fluido, me atasco, tartamudeo y no recuerdo palabras ni construcción de oraciones. Me bloqueo y me quedo en blanco. No sé expresarme ¡Toma ya!

Mi control motor funciona regulín. Mi cerebro da órdenes y se pierden por el Sistema Nervioso Central (SNC). No sé si llegan al tronco, lo que tengo claro, es que a los brazos, manos y piernas no llegan todas las veces, o llegan con retraso, o sin dar ninguna orden. Ya os conté una anécdota en una entrada: Un golpe de realidad.

Continuar el día a día con mi cabeza y mi sistema cognitivo, es desmotivador, en serio, cada día me sorprendo conmigo misma. Ya empiezo a tomármelo con humor, me río y parece que eso me sienta bien, incluso las personas lo entienden un poco mejor y se ríen conmigo. Eso me motiva y me ayuda a seguir luchando para que todo mejore, lo voy a conseguir.

Todos estos procesos tienen relación directa con mi vida social y afectiva, pero ahora lo soluciono bien. Cada día conozco mejor a mi cuerpo e intento escucharle en cada momento, siempre me enseña algo nuevo. Es una gozada saber que mi cuerpo es el que me enseña y me da señales. La actitud positiva y la buena alimentación, parece que no, pero ayuda muchiiiiiiiiiisimo.

Actualmente, voy con agenda y mi móvil con alarmas. Te puedo asegurar, que lo que mejor resultado me da es la de condición de precaria, la agenda de toda la vida. Creo que hay muchas personas que sin EM acuden a este tipo de recordatorios para organizarse, incluso, muchas veces me dicen que a ellos les pasa lo mismo que a mi. Como te decía antes, no sé diferenciar muy bien la línea de lo normal y de lo anormal, a mi me encantaría recordar todo con la misma “dificultad” que lo hacía antes de mis síntomas de la Esclerosis Múltiple.

Por último, os escribo el informe de mi neuropsicóloga:

“Neuropsicología: alteración del mantenimiento y control atencional. En especial cuando la carga estimular es mayor o hay distractores que deberían ser irrelevantes. Fallos en memoria libre inmediata y diferida que recupera con claves, pero no de forma eficaz. Mala planificación. Bloqueos en la ejecución. Supervisa correctamente, pero con necesidad de muchos recursos. Perseveración en el error. Mala flexibilidad cognitiva. Correcto razonamiento y abstracción. Muy baja velocidad de proceso. Baja fluencia fonológica. Compatible con síndrome disejecutivo de perfil subcortical con repercusión en la vida diaria. Doy pautas de uso de agenda y organización.”

Resumen:

El sistema cognitivo esta formado por diferentes nexos unión entre procesos mentales: percepción, pensamientos, atención, concentración, memoria, resolución de problemas, lenguaje, consciencia, aprendizaje, motivación y control motor. Todo esto afecta tanto social, como afectivamente. La actitud positiva, la alimentación y el entrenamiento mental y físico, es recomendable.

¿Estás igual que yo?

Un abrazo muy fuerte y ¡Hasta pronto!

E.M

 

 

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *