Selva Negra y la Alsacia – 2

Colmar

Por fin puedo retomar mi blog y contarte un montón de cosas que me han ido pasando. Siento el retraso, entre colegios y un brote en mis piernas, se me ha complicado.

A partir de ahora, publicaré todos los viernes a las 8:00 de la mañana.

Empiezo a contarte mi mes de agosto 2018:

Viaje en coche la Selva Negra y la Alsacia

Como te explicaba en mi entrada anterior, nos fuimos en coche a Alemania. Tenía respeto a tal osadía con los brotes que llevo activos, pero una vez planeado y montado todo el lío, no podía renunciar a nuestro super viaje.

Salida Madrid-Alemania
Salida Madrid-Alemania

Debo decir que ha sido maravilloso 🙂 Todo fue bastante bien, incluso mejor de lo esperado. La convivencia fue estupenda y el tiempo nos acompañó en todo momento, aunque el calor me costó saberlo llevar, a pesar de mi “spray” con agua. Toda una experiencia que contaremos a nuestros nietos.

Empiezo. Ojalá saques alguna información que te pueda interesar:

Día 1.- Madrid – Montpellier (Francia)

4:45 de la madrugada: Emprendemos nuestro viaje desde Madrid con el fresquito, cosa importante para mi. Decidimos ir por Cataluña hasta Montpellier dónde teníamos reservada una casa. Nos arrepentimos de esta ruta y este punto de descanso. Los atascos son enormes hasta que salimos de España, aunque íbamos tan contentos que ni siquiera eso quitó nuestra sonrisa de la cara. Menos mal que íbamos muy bien preparados para los niños y para Coco.

Puesta en Montpellier
Puesta en Montpellier

Llegamos a nuestro destino sobre las 17:00 horas, Montpellier. Las zonas comunes del apartamento estaban bien, con piscina para  que los enanos se refrescaran. Ahora que, la casa… ¡Un horror! El calor por la noche no nos dejó pegar ojo a ninguno. Faltaba de todo allí. Bueno, sólo era un día.

Día 2.-  Montpellier – Kirchzarten (Selva Negra)

Rumbo a Kirchzarten (Friburgo). A los 70 km. rodados desde Montpellier, recibo una llamada de teléfono de la propietaria de la casa donde habíamos dormido. ¡Mi madre había olvidado su bolso! Eso nos supuso volver de nuevo por atascazo, vamos 70+70+70 km que hicimos de más… La cara de mi marido y mis hijos era de cuadro. Menos mal que yo tenía ese toque de humor para todos, estaba super animada, al fin y al cabo, esas cosas nos pueden pasar a cualquiera.

Aterrizamos en Kirchzarten (Friburgo) sobre las 19:00 horas. Por fin en nuestra granja, “Hugenhof”. El alojamiento es espectacular, justo lo que necesitaba, una granja donde los niños y Coco pueden correr y jugar tranquilamente, sin coches. Nosotros podemos disfrutar del paisaje, los animales, los paseos, los agradables ruidos y de nosotros mismos.

Hugenhof
Hugenhof

Fuimos a cenar a un restaurante que hay muy chulo cerca de la granja. Tiene una terraza maravillosa y conseguimos que nos den de cenar. En Alemania cenar a las 20.30 horas es complicado, tienen las cocinas cerradas, mejor ir sobre las 19.00 horas. Nuestro menú esta riquísimo: sopa de hinojo, carne con Spätzle, Apfelstrudel delicioso. El precio, 105 euros 5 personas.

Día 3.- Kirchzarten (Selva Negra)

Los niños empiezan su campamento a las 9:00 de la mañana. Llegamos fenomenal al sitio dónde nos indicaron, muy cerquita y había muchísimos niños. Yo sólo pedía que los pequeños se adaptaran bien y… “tachán”, los niños salieron felices a las 13:30 horas, con muchas ganas de repetir al día siguiente.

Mientras ellos estaban allí, nosotros aprovechamos para ir a la compra y colocar todo. Por la tarde nos visitaba un buen amigo que tenemos en Alemania, yo quería tener todo listo.

Después de una siesta y ya con Alex, nuestro amigo, nos fuimos a dar un paseo por las montañas. Fue increíble. Esas son las vistas que siempre intento grabar en la retina para recordar cuando necesito descanso.

Paseo alrededores Hugenhof
Paseo alrededores Hugenhof

Nos recogimos temprano (como dicen en mi pueblo, jeje). No antes de cenar unos super espaguetis a la carbonara muy muy ricos.

Dia 4.- Friburgo

Dejamos a los niños en el campamento con todos sus nuevos amiguitos a las 9:00 horas.

Aprovechamos la mañana visitando el centro de Friburgo. Mi madre parecía una japonesa haciendo fotos a diestro y siniestro. Muy divertido y muy bonito.  Lo que más me llamó la atención de esta bonita ciudad, entre otras cosas, fue:

  1. Plaza Roja y su Catedral (Münsterplatz)

  2. Martinstor (Torre medieval. Entrada a la parte vieja de Friburgo)

Martinstor
Martinstor

Después de recoger a los enanos a las 13.00 horas, comemos en un Biergarten, salchichas alemanas con una buena cerveza. Bueno, la cerveza mi marido y Alex, mi madre y yo somos más de agua con gas 😉

Por la tarde, nos vamos a Schauinsland. Montamos en su Schauinslandbahn (Teleférico). Dimos un paseo por arriba, una zona de senderismo muy agradable. Subimos a lo alto de una Torre donde se ve, muy a lo lejos, ¡Los Alpes! Impresionante. Las bicicletas son bienvenidas en el teleférico para luego poder bajar por esas enormes pistas de esquí.

Schauinslandbahn
Schauinslandbahn
Subiendo a la Torre
Subiendo a la Torre

Por la noche, preparamos una super barbacoa en la granja e invitamos a los dueños. Eran encantadores, mis pequeños no me hubieran perdonado no hacerlo, se hicieron buenos amigos de los hijos.

Dia 5.- St. Peter, OberriedCascada de Todtnau (Selva Negra)

-9.00 horas de la mañana. Dejamos de nuevo a los niños en el campamento. Todos los días era nuestro toque de queda. No te lo voy a contar constantemente, que me repito mucho 🙂

Decidimos empezar visitando St. Peter. Su Iglesia y Monasterio me gustaron mucho. Están muy bien conservados, aunque hay que pensar que es del s. XVIII, no es tan antigua.

St. Peter.
St. Peter.

Oberried y las Cascada de Todtnau. Precioso, muy agradable y recomendable. 

Cascada de Todtnau
Cascada de Todtnau

Qué bonitos lugares y qué bien me trató mi Amiga Esclerosis Múltiple.

Este día, despedimos a Alex ¡Gracias por tu visita amigo!

Dia 6.- Lago Titisee, Triberg, Cascada de Triberg y Hexenloch

Hoy mi despertar no ha sido muy agradable. Mi hormigueo de brazos y piernas estaba intensificado y mi dolor de cabeza auguraba un día complicado. Deposité toda mi confianza en los medicamentos rutinarios de cada día.

Visitamos el Titisee. Es un bonito lago, pero el turismo oriental es brutal ¡Con autobuses!, no os lo recomiendo. Hay muchos lagos maravillosos que no son tan turísticos.

Continuamos con Triberg, un pueblo con mucho encanto dónde no podíamos dejar de ver der Wasserfall  (Cascada). Tienen un paseo maravilloso.

Triberg
Triberg

El regreso a casa decidimos hacerlo por la Selva, la Selva Negra en estado puro.

Encontramos un valle que nos llamó la atención Hexenloch (el agujero de la bruja). Su nombre hace referencia al agua que mana de la montaña. Tiene un molino de madera situado entre Sankt Märgen y Furtwangen. Fue construido en 1825 y sigue funcionando hoy en día con un mecanismo precioso.

De vuelta a casa sufrí un ataque de espasticidad. Ahora ya sé lo que es, pero en aquel momento lo desconocía por completo. Nunca antes me había pasado. En el coche, mis brazos se paralizaron y encogieron. Se extendió por las piernas. El dolor era fuerte pero lo que realmente me hacía daño es que mi familia iba a vivir un momento muy complicado. Me iban a ver sufrir de dolor y sin poderme mover.  La reacción de mi marido y mi madre fue llevarse a los niños y yo no podía evitar llorar: ¿Me quedaré así? Estamos en medio de una selva, no tengo médicos, ¿Cómo gestionará esto mi familia? Fue duro y muy triste. Al cabo de una hora, noté mejoría y tocó subir mi propio ánimo para ayudarles a ellos también:

“Si yo estoy bien, ellos están bien” “¡Vamos! ¡Arriba!”

Llegada a casa con el susto en el cuerpo y a descansar, que nos hacía falta.

Día 7.- Planetario de Friburgo

Hoy decido quedarme en la cama. Reposar y meditar tranquilamente, al menos por la mañana. Ya veremos qué pasa por la tarde. Por supuesto, mi familia no se movió de mi lado.

Por la tarde, conseguí moverme y fuimos con los niños y sus amiguitos al planetario de Friburgo. Se lo pasaron fenomenal. Fuimos en transporte público, ya que teníamos una tarjeta de turistas y no costaba nada, es genial ¿Verdad?

A nuestra llegada a casa nos pudimos manos a la obra de nuevo, a hacer maletas. Cambiábamos de alojamiento al día siguiente.

Día 8.- Colmar (Alsacia) y Hofsgrund

Nos levantamos temprano para acabar de recoger todo y limpiar la casa. En Alemania, ¡Hay que dejar la casa como te la encuentras! Hasta pasamos el aspirador y fregamos. Suelo dejar los alojamientos que visito muy bien, pero darme una paliza a limpiar, me pareció una mala costumbre alemana.

Por la tarde, vamos a Colmar (la pequeña Venecia), en Francia, es precioso, pero los niños y nosotros estamos agotados. El calor no es que sea de gran ayuda, y el turismo, abrumador. Compramos un queso espectacular y visitamos un mercado muy chulo. No dejamos de dar un paseo por el pueblo, claro. Una pasada.

Colmar
Colmar

Hoy era nuestra primera noche en el nuevo alojamiento en Hofsgrund, Gästehaus Sport Rees. Es un sitio estratégico si quieres ir a esquiar en invierno, está a pie de pista y nos trataron fenomenal.

Gästehaus Sport Rees
Gästehaus Sport Rees

Día 9.- Eguisheim, el Rin, Turckheim, Castillo de HohenlandbergKaysersberg (Ruta de los vinos de Alsacia)

Hoy nos levantamos tranquilamente y fuimos otra vez a la Alsacia. Los enanos no tenían campamento ¡Es fin de semana!

Nuestro primer pueblo es Eguisheim. También fue mi favorito. Tiene una calle que es de cuento, de esos cuentos de princesas que crees que no existen, pues de esos. Qué maravilla, qué casas, qué flores, qué colores… ¿Aquí vive gente? Parece un escenario montado al milímetro. Muy bonito.

Eguisheim
Eguisheim

Por cierto, para ir a Francia, cruzamos el Rin (der Rhein).

Nuestro segundo pueblo fue Turckheim. Muy bonito también, pero después de haber visto Eguisheim… era difícil que nos conquistara aunque eran muy similares.

Turckheim
Turckheim

Subimos al castillo de Hohenlandberg. Impresionante ubicación con sus vistas.

Continuamos con Kaysersberg. Tiene un río donde nos mojamos los pies y con mucha sombra. Todos lo necesitábamos. El centro del pueblo es un pueblo más de cuento, perfecto. Me podría pasar horas mirando esas casas y oliendo tantas flores. Muy recomendable.

Kaysersberg
Kaysersberg

Nos hubiera gustado seguir viendo un par de pueblos más, pero la abuela y los enanos estaban sin energía, y yo tenía mi fatiga a flor de piel e iba arrastrando ya los pies. Todo era tan chulo, que yo quería intentar sacar más fuerzas. Mucho pedir, mejor una retirada a tiempo.

Día 10.- Hofsgrund (Oberried)

Hoy día de relax. Necesito reponer fuerzas, tanto yo como los pequeños y mi madre. Mi marido también necesita descansar.

Dedicamos el día a leer, reír, charlar, jugar en el parque, jugar al ajedrez, jugar con Coco y mojarnos los pies con agua fría, que a mi me sienta fenomenal. El parque tenía como una mini piscina de agua fría que bajaba de la sierra donde dabas un pequeño paseo. Una gozada que me sentó de maravilla ¡El agua esta helada!

Coco disfrutando de cada paseo
Coco disfrutando de cada paseo

Día 11.- Hofsgrund (Oberried)

Los niños vuelven al campamento por la mañana y por la tarde van con sus amigos a una piscina municipal y ¡Menuda piscina! Diferentes piscinas, toboganes enormes, voley playa, ping pong, cafetería, heladería, etc. Un lujo.

Nosotros decidimos dar un paseo largo con Coco por ese paisaje tan bonito. Disfrutamos muchísimo. Vimos ríos, vacas, lagos, horizontes infinitos verdes y una antigua granja que estaba cerrada y me intrigaba mucho, parecía que se podía visitar, volveremos con los niños.

Paisaje lago
Paisaje lago

Esa noche hubo una tormenta de las que dan miedo. Y qué necesaria era. Los granjeros estaban preocupados. En Alemania hacía muchos años que no tenían un temporada tan larga, tan seca. Les estaba generando unos gastos que no eran sostenibles para ellos.

Día 12.- Estrasburgo (Alsacia)

Después de dejar a los pequeños nos fuimos de paseo por esos estupendos paisajes de nuevo.

De regreso a casa, paramos a descansar en un lago. Coco estaba feliz, no paraba de saltar, se movía tanto que yo ya veía lo que iba a pasar: “Te vas a caer al agua… Te vas a caer al agua…” y….¡Plof! al agua que fue, jejeje

Por la tarde, nos lanzamos a visitar Estrasburgo con tormenta incluida. El centro de la ciudad merece la pena visitarlo, muy bonito. Te dejo imágenes, aunque seguro que no hacen justicia.

Catedral de Estrasburgo
Catedral de Estrasburgo

Día 13.- Antigua Granja Schniederlihof

Por la mañana fuimos a comprar unos comics para que los enanos puedan leer mientras descansan del ajetreo del campamento. Se lo pasan pipa y a mi me encanta verlos disfrutar.

Por la tarde, visitamos la antigua Granja Schniederlihof que encontramos el otro día. Fue todo un acierto, nos encantó. Nos enseñaron plantas y sus aplicaciones para aliviar dolores, y cómo funcionaba la granja hace 500 años hasta 1932. Impresionante cómo vivían y todo lo que hacían. Te dejo unas fotitos.

antigua Granja Schniederlihof
antigua Granja Schniederlihof
Dormitorio antigua Granja Schniederlihof
Dormitorio antigua Granja Schniederlihof

Día 14.- ¡Vuelta a Madrid! Hofsgrund – Saint Astier (Aquitania)

Bien temprano, mi hijo pequeño de 6 años, va solito a comprar pan y leche fresca. Estoy muy orgullosa, es un valiente, sí Señor.

Último día de campamento y regreso a Madrid. Todo lo bueno acaba. Yo estaba muy contenta con mis síntomas, ahora que, me quedaba algo que me daba mucho respeto: el regreso en coche. Aun así, no queda otra, hay que volver.

Recogimos todo y partimos. Haremos el viaje en dos tramos de nuevo y esta vez, no volvíamos por Cataluña, sino por el País Vasco (pasando por San Sebastián). Seguro que te hace pensar: “¡Qué ricos pinchos!”, a mí también.

Hicimos 800 km hasta Saint Astier, Francia. Allí teníamos nuestro alojamiento esa noche. Nos costó mucho encontrar la casa, eran las 11:00 de la noche y estaba en un paraje espectacular, pero oscuro. Nos reciben dos matrimonios, uno francés y otro español, vecinos, para poder traducir.

¡¡¡Zas!!! un nuevo ataque de dolor profundo como el de hace unos días en Hexenloch. Me dio cuando intenté bajarme del coche a saludar a los propietarios. Qué mal rato, menos mal que Javier se llevó a mis pequeños con los propietarios dentro, y les pusieron una cena estupenda, ¡Muchas gracias Marcell!.

Yo tardé en recuperarme unos 45 min. gracias a las pastillas que llevo siempre conmigo. Llegué a la conclusión de que mis arrechuchos tenían que ver con el signo de L´hermitte (te contaré qué es en otra entrada). Por supuesto, mi madre sufriendo conmigo, a mi vera 🙁

Te cuento algo en petit comite… mientras estaba en el coche pasándolo fatal, Javier salió de la casa para dejar paso a mi madre a la cena. Se sentó conmigo y abrimos la parte de arriba del techo del coche. El cielo era el más estrellado que he visto hace mucho tiempo. Te aseguro que sólo me salían palabras de agradecimiento para mi marido, por estar ahí, por luchar conmigo y para la vida, por dejarme seguir disfrutando.

Cuando pude entrar en la casa y comprobé lo bien que habían tratado a mi familia personas que no nos conocen, rompí a llorar como una niña pequeña. Todavía existe gente buena en el mundo. Estaré eternamente agradecida por cómo nos trataron en esta casa, hasta nos invitaban a pasar el fin de semana.

Evidentemente, tuve que decirles que venía acompañada de una Esclerosis Múltiple, que sentía mucho mi tardanza en entrar. Lo entendieron, la hermana de la dueña, también era esclerótica. Somos muchos, sorprendente.

Mi pequeño Mario, se acostó con unas décimas de fiebre. ¡Menudo regreso!

Sólo tengo palabras bonitas para ellos. La noche salía bien de precio y encima, nos dieron cena para 5, un desayuno de reyes y nos regalaron mermelada deliciosa casera. Poco negocio hicieron con nosotros.

Saint Astier, Francia
Saint Astier, Francia

Día 15.- Saint Astier, San Sebastián y Madrid

Partimos por la mañana sobre las 12:00 horas. Ya teníamos ganas de llegar a casa, pero claro, no sin antes comer en San Sebastián. Llegamos alrededor de las 15.30 horas a la sidrería donde queríamos almorzar. La misma a la que vamos cuando pasamos unos días en el Festival de Jazz de Julio, Sidrería Petritegi. Comimos una chuleta de 1.200 gramos, pimientos y una tortilla de bacalao ¡Qué delicia!

Llegamos a Madrid sobre las 10.00 de la noche. Te puedes imaginar, directos a la cama.

Este ha sido mi viaje con Esclerosis Múltiple. ¡Inmejorable!

No me gustaría despedirme sin decirte que Coco estuvo muy cómodo en todas los sitios donde estuvimos. Los perros son muy bien recibidos en Alemania. Ahora echa mucho de menos aquello, como nosotros.

Por cierto, acabamos nuestro mes de Agosto en Vejer de la Frontera, como cada año, disfrutando de esas puestas de sol en El Palmar. ¿Qué más puedo pedir?

Puesta de sol en El Palmar
Puesta de sol en El Palmar

Por último, enumerarte algo importante, mi tratamiento durante todo el verano:

-Natalizumab. Mis dosis son mensuales mediante perfusión intravenosa.

-Gabapentina

-Amantadina

-Lioresal

-Corticoides. Las dosis indicadas por mi Neurólogo.

-Paroxetina

-Ibuprofeno y Paracetamol de turno

Vamos, toda una farmacia.

¿Te animarías a un super viaje en coche a Alemania?

Un abrazo fuerte y ¡Hasta pronto!

E.M.