Mis emociones con Esclerosis Múltiple

Mis emociones con Esclerosis Múltiple

Mis emociones con Esclerosis Múltiple son como un ascensor. Suben a los áticos, y bajan hasta los sótanos sin preguntar, sin avisar.

En un principio, enfoqué la EM a lo físico siendo las emociones olvidadas, a pesar de que me golpeaban con dureza, qué contradicción ¿Verdad?.

Un estudio psicológico después del diagnóstico en la Seguridad Social, hubiera sido interesante. Me hubiera gustado que me enseñaran a gestionar tanto mis emociones como a mi familia las suyas ante mi nueva y eterna compañía. No fue así, con lo que no me queda otra que aprender a base de prueba y error. Aún sigo aprendiendo, igual que mi familia.

Mi EM me acompaña con múltiples alteraciones emocionales y del sistema cognitivo, lo que conlleva modificaciones de comportamiento.

Aspectos como depresión y ansiedad, siento que están directamente relacionados con mi día a día. A pesar de que, actualmente, me encuentro fenomenal, no puedo confiar en que no me pasará, todo es posible con mi Amiga EM.

Divido mis emociones en tres fases diferentes:

1. Antes del diagnóstico:

Pensé  que tenía depresión y ansiedad. Me irritaba con facilidad.

La fatiga y la  apatía me envolvía sin razón, ante la vida y el trabajo. Como consecuencia, mis relaciones sociales se vieron afectadas.

Mi memoria no funcionaba correctamente, al menos, como había funcionado hasta ese momento.

El hormigueo en manos y pies, pasaron a formar parte de mi vida, pensé que todo el mundo lo tenía y que yo era la rarita por no adaptarme.

La indecisión, la duda y la falta de confianza en mi misma y mis actos, me frustraban en cada movimiento que hacía.

Tenía una preocupación excesiva por mi salud, pensaba lo peor.

La culpa, la culpa… Todo lo poco positivo de mi vida y la de mi familia, lo cargaba a mis espaldas.

2. Diagnóstico:

Entiendo que la gran mayoría de los diagnosticados viven el diagnóstico con un enorme pesar. En mi caso, sin embargo, después de más de cinco años sin respuestas, mi principal emoción fue el alivio ¡Por fin sé a qué me enfrento!

Inmediatamente después, el miedo se apoderó de mi. Mis hijos son muy pequeñitos y mi marido trabaja duro. No sabía si podría cuidarlos. Ni siquiera sabía si me iba a morir con una enfermedad que desconocía totalmente.

3. Después del diagnóstico:

Está claro que mientras encuentran mi tratamiento definitivo, mi Amiga EM sigue avanzando, así como mi memoria y sistema cognitivo va desmejorando.

Curiosamente, nunca tuve la sensación de que las pruebas correspondientes y los neurólogos se habían equivocado con mi diagnóstico. Tampoco dudé en que mis síntomas eran reales y que tarde o temprano, aparecerían fuertemente de nuevo.

La euforia se agudizó. Tengo que controlarla. De momento, no me resulta difícil. Es una sensación rara, dudo que mi fuerte latir del corazón en ciertos momentos, me indique que todo es un camino de rosas. Mi Amiga EM es real, tan real como el dolor que me genera.

Mantengo la apatía ocasionalmente. Me autorregulo con meditación en varias ocasiones al día y sonriendo. Intentando ser positiva, sé que al día siguiente, o al siguiente, me encontraré mejor.

Mi sistema cognitivo y disfunciones sensomotoras, continúan decayendo. Quizá pueda ralentizarlo, al menos eso espero. Ejercito día a día mi cerebro como puedo con aplicaciones de agilidad mental, escribiendo y leyendo.

Sigo siendo una chica insegura. Mi marido me ayuda con esto, me escucha, razonamos juntos, me apoya y hace que tomemos decisiones juntos.

Tengo tendencia a presentarme en un estado mejor al real ante la sociedad. En realidad, es que creo que no a todo el mundo le interesa de corazón lo que me está pasando y… también es muy aburrido escuchar todo sobre mi vida. Prefiero escuchar yo, y si procede, rompo a hablar “sobre mi libro”.

La fatiga es brutal. Creo que es una de las cosas que más frustración me sigue causando. Lavarme el pelo, hacer la comida, poner el árbol de navidad, hacer la cama… todo lo que se hace normalmente sin ningún esfuerzo, ahora es un mundo. Mis brazos y mi cuerpo pesan toneladas, me derrumbo.

Respecto a la depresión y la ansiedad, llego a la conclusión de que es una reacción psicológica normal ante el impacto de la enfermedad, es propio de la EM. Yo me siento fuerte de cabeza y ánimos, no considero que la depresión y/o la ansiedad pueda conmigo, sin cantar victoria, claro.

Enfoco las emociones en tres componentes:

1. Físicos: Cambios sensitivos, cambio a peor del sistema motor, fatiga, dolor, problemas sexuales y problemas urinarios.

2. Psicológicos: Depresión, ansiedad, pérdida de sistema cognitivo y actitud frente a la enfermedad.

3. Sociales: Modificación de relaciones sociales y familiares, así como de la actividad laboral.

El impacto emocional de la EM sobre mi familia y sobre mi, ha sido, como con muchas enfermedades crónicas, desastroso en sus principios. Exige una rápida digestión para no caer en picado hacia la tristeza.

Me alivia en general de forma positiva:

1. Adaptarme rápidamente a mi nueva situación y conseguir auto motivarme para seguir luchando.

2.  Tener una actitud positiva frente a la enfermedad.

3. Suprimir todo lo tóxico de mi vida.

4. El descanso.

5. Escribir este blog, www.amigaesclerosismultiple.com, e intentar ayudar a los demás y a los que padecen mis mismos síntomas.

6. Deporte, siempre que lo permita mi musculatura.

7. Alimentación sana. Algo que me resulta relativo. Como de todo sin abusar de nada. Sólo suprimo el azúcar y controlo la harina y la sal.

8. Meditación, mi gran descubrimiento. Intento relajarme más de una vez al día. El Mindfulness lo recomiendo con o sin EM.

9. Confiar plenamente en la medicina, su avance y mi neurólogo y equipo de enfermeras.

Para finalizar, me gustaría decirte que he tardado más de una semana en escribir esta entrada. No me ha resultado nada fácil plasmar mis emociones en un papel, son demasiadas acompañadas de ideas que necesitaban ser ordenadas. Me gustó mucho poder teclearlas en mi ordenador e ir numerándolas poco a poco. Probablemente, me dejo alguna en el tintero.

Recomendación: Una intervención psicológica destinada a prevenir y/o controlar los cambios emocionales asociadas a la EM es de gran ayuda.

Un abrazo muy fuerte y ¡Hasta pronto!

E.M.