Diagnóstico

Diagnóstico de Esclerosis Múltiple

La Esclerosis Múltiple no se diagnostica con una única prueba. El proceso diagnóstico puede ser largo y con frecuencia puede suponer un reto incluso para el neurólogo más experimentado.

En primer lugar, tu neurólogo revisa tu historia clínica y hace una exploración neurológica detallada para valorar los síntomas que presentas y el estado de su sistema neurológico. Los síntomas y signos que aparecen pueden ser debidos a múltiples enfermedades diferentes (“imitadores de la EM”). Es importante descartar estas enfermedades antes de hacer el diagnóstico definitivo de EM.

Los signos físicos son:

  1. Un movimiento ocular alterado y una reacción anormal de las pupilas.

  2. Cambios sutiles en el habla.

  3. Alteración de los reflejos.

  4. Problemas de coordinación.

  5. Alteraciones sensoriales.

  6. Muestras de espasticidad o de debilidad en los brazos o piernas.

El examen físico puede consistir en lo siguiente:

  1. Un examen ocular, que podría revelar la existencia de daños en el nervio óptico.

  2. Un chequeo de la fuerza muscular, tirando y empujando con firmeza de tus brazos y las piernas.

  3. Medir la coordinación, normalmente con una prueba en la que se te pide que te toques la nariz con la yema del índice rápidamente, primero con los ojos abiertos y luego cerrados.

  4. Un examen de la sensibilidad de la superficie corporal, que se realiza con un alfiler y con el roce de una pluma o un toque delicado.

  5. Una prueba de sensibilidad vibratoria, realizada con un diapasón que se aplica contra una articulación para que experimentes una sensación de zumbido o vibración.

  6. Una prueba de los reflejos, utilizando un pequeño martillo de goma.

En segundo lugar, es muy probable que tu neurólogo solicite algunas pruebas complementarias para descartar otras enfermedades y también para confirmar el diagnóstico de EM.

Las pruebas  médicas que se solicitan con más frecuencia son:

  1. Analítica general, aunque también incluye otros parámetros específicos y útiles en el proceso diagnóstico.

  2. Resonancia magnética cerebral y medular. Es una prueba similar a la escáner o TAC solo que utiliza campos magnéticos y permite obtener una imagen del cerebro y de la columna vertebral mucho más detallada.

  3. Punción lumbar. Permite estudiar varios componentes del líquido cefalorraquídeo, el líquido que rodea el cerebro y la médula espinal.

  4. Potenciales evocados. Pruebas que estudian la transmisión de los estímulos sensoriales que recoge el sistema nervioso.

Por último y tras todos estos pasos, el neurólogo habitualmente descartará o diagnosticará la Esclerosis Múltiple. A veces, puede resultar difícil llegar a un diagnóstico definitivo.

El momento del diagnóstico de la EM es una situación muy delicada . Pedir una segunda opinión a otro especialista es totalmente aceptable.

Me enteré de mi diagnóstico estando yo sola en el hospital cuando me ingresaron para recibir tratamiento de corticoides. Escuché a una enfermera decir en los pasillos: “Otra chica con Esclerosis Múltiple, qué joven”. ¿Qué será eso? Fue lo primero que pensé. “Suena fatal… A ver si puedo mirar en San Google que es…” 🙂

¿Cómo fue tu diagnóstico?

Un abrazo fuerte y ¡Hasta pronto!

E.M.