Agotamiento cerebral y psicológico

Me dí cuenta de mi agotamiento cerebral y psicológico hace 7 años aproximadamente. Algo raro a lo que no encontraba explicación me estaba pasando.

En un principio, mis síntomas eran similares a los de depresión, por lo que me puse en tratamiento psicológico durante dos años y medio sin éxito. Entendí que cualquier persona puede tener agotamiento psicológico, no sólo yo, pero ¿Viene acompañado de dolores «extraterrestres» a todo ser humano? o ¿Era yo la única que le parecía raro vivir sufriendo día a día?

Te voy a contar mi experiencia personal con mi agotamiento psicológico. Eso si, me gustaría recalcar, que no escribo con base médica, sólo empírica.  Tampoco puedo confirmar que mis síntomas estén relacionados directamente con la EM. Es un tema que me cuesta mucho explicar y organizar en mi cerebro, por lo que he recibido ayuda de diferentes artículos psicológicos 🙂

Me derrumbaba poco a poco, quizá por esa lucha de ser más fuerte, por pensar que la rara soy yo, por aguantar y aguantar, por haber estado disponible durante demasiado tiempo, por haber asumido demasiadas responsabilidades… Demasiados “demasiados” en mi vida.

Mi sensación de locura y/o agotamiento cerebral se acumuló gota a gota, sin darme cuenta. Terminé haciendo “Boom” muchas veces, la mayoría de las ocasiones, por situaciones sin importancia, en las que en otras circunstancias, ni siquiera le hubiera dedicado un minuto de mi vida. Lo pasé mal los momentos en los que tenía que encararme a seguir adelante de forma resolutiva. Nunca lo conseguía, ni lo consigo todavía, aunque voy mejorando desde que sé como se llama mi locura, mi Amiga. Aún me desplomo, psicológica y mentalmente.

¿Por qué?

Mi cerebro estaba en un estado de extremo cansancio mental y emocional, mis recursos cognitivos estaban desbordados. Por otra parte, físicamente, estaba agotada sin poderlo remediar. En otras palabras: no daba más de mi.

Las causas de mi desgaste psicológico las tengo claras ahora. Son dos:

  1. Dar demasiado. El agotamiento cerebral y/o psicológico apareció como resultado de una entrega constante y hasta desmesurada, ya sea en mi trabajo, a los demás, a un proyecto que me encantaba pero también me consumía, a los problemas cotidianos, a las tareas del día a día, a palos inevitables que nos da la vida y no entendía…

  2. Recibir muy poco. No recibí prácticamente nada a cambio que pueda equilibrar la balanza. No podía descansar ni relajarme lo suficiente, no pasaba tiempo de calidad a solas conmigo misma y/o los míos, y no recibía suficiente atención, cariño y comprensión de las personas cercanas. En la práctica, es como si solo sacara energía de mi cajero emocional pero no me preocupara por hacer ingresos periódicos.

7 Síntomas de mi «locura» 

  1. Pérdida de energía. La sensación de agotamiento físico constante. Cada amanecer se esperaba como un día duro.

  2. La  irritabilidad, nerviosismo y la hipersensibilidad me hacía perder el auto control, la autoestima, la felicidad. Comencé a interpretar los estímulos como si fueran amenazas, lo cual me hacia posicionarme en modo defensivo, eso me bloqueaba.

  3. Insomnio. Nunca conseguía solucionar mis problemas, sólo el tiempo me daba un alivio pasajero. Imposible dormir.

  4. No saber disfrutar de los pequeños placeres de la vida. Lo que antes saboreaba, ya no me animaba, es como si de repente el mundo hubiera perdido sus colores. En algunos casos, pude sentir como si flotara en una especie de limbo lejano que te distancia de la realidad.

  5. Pérdida de la motivación. Cualquier tarea me parecía infinita y desarrollé una profunda apatía hacia el mundo. También aparecieron sentimientos de desencanto, desilusión y desesperanza.

  6. Fallos de memoria.  Creo que mi cabeza estaba saturada como para seguir procesando y almacenando información. Necesitaba un reseteo.

  7. Lentitud de pensamiento. Mi «locura» me afecto a procesos cognitivos, por lo que pensaba con mayor lentitud y/o me costaba muchísimo trabajo pensar y hablar.

4 Características de mi personalidad que no me ayudaron

Mi personalidad también ayudó a mi desgaste mental y cerebral:

  1. Perfeccionista. Me exijo mucho y me cargo a la espalda «demasiado». Ambas cosas unidas, generan más estrés. Actualmente, estoy aprendiendo a gestionarlo.

  2. Dificultad para delegar. Asumía todas las labores, las tareas y las obligaciones. Yo era quién lo debía de hacer todo para quedarme tranquila. Me cargaba de responsabilidad. A día de hoy ¡Me encanta delegar! es una maravilla pedir ayuda y, casi siempre sale bien o incluso mejor, tienes que probarlo.

  3. Sensibilidad extrema.  Por mi trabajo, mi vida y mi día a día, absorbía los problemas de los demás como propios. La empatía y ser hipersensible en exceso no es positivo, como todos los excesos de la vida. A día de hoy, sigo aprendiendo a marcar distancias psicológicas de protección.

  4. Incapaz de relajarme. Desde hace 15 años, y hasta hace unos 3 años, era incapaz de desconectar. Mi sistema nervioso no respondía y pasó factura. Actualmente, la meditación es una práctica diaria y, tengo que decirte, que todo un descubrimiento en el que me gustaría seguir profundizando.

5 cosas para solucionarlo

Después de mi diagnóstico, decidí conocerme a mi misma. Pensé que era lo primero para intentar recuperar la normalidad de mi vida. Debía saber que es lo que me hacer gastar más energías para enfrentar problemas, o incluso, cambiar las perspectivas.

Estos son las 5 cosas que hago para intentar encontrarme mejor:

  1. Descansar. Para ser eficaz y productiva necesito descansar. En la vida, es fundamental encontrar un equilibrio entre el trabajo y las obligaciones, y el tiempo libre y el descanso. Asegurarme de encontrar minutos para relajarme, y que pueda prevenir el agotamiento cerebral.

  2. Priorizar. En escala de importancia. No sólo las cosas que parecen ser urgentes, sino también aquellas que más me apasionan y satisfacen. Me aseguro de encontrar un equilibrio.

  3. Exigirme menos. Soy un poco más realista, no soy una superhéroe. A veces no pasa nada si me equivoco, si las cosas no salen perfectas o si las aplazo. No me añado presión innecesaria.

  4. Tener compasión de mi misma. Asumo una actitud más positiva y compasiva. Equilibro el discurso que mantengo conmigo ofreciéndome confianza y tranquilidad en vez de recriminarme y criticarme duramente.

  5. Reencontrarme. Saber cuál es mi espacio, mi momento para estar a solas conmigo misma y conectar con mis sueños,  y con mi tranquilidad. Mi meditación diaria y sonreír mucho es esencial. Las preocupaciones, presiones, deberes, angustias y auto exigencias, no me dejaban respirar.

Antes de tu diagnóstico de Esclerosis Múltiple, ¿Empezaste con síntomas de agotamiento psicológico y/o cerebral como yo? Qué duro es… creo que es la razón principal por la que tardaron más de 5 años en decirme que tenía una nueva Amiga que me acompañaría toda la vida.

Un abrazo fuerte y ¡Hasta pronto!

E.M.

2 respuesta a “Agotamiento cerebral y psicológico”

  1. Me gusto mucho el echo de que en vez de dar simple informacion te ayas puesto de ejemplo no solo de sintomas si no tambien de maneras en que te controlaste eso le ayuda a la gente que presenta sintomas de esta «enfermedad» (aunque no me gusta llamarlo asi ) y no solo eso tambien a aquellos que queremos ayudar a la gente como tu

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